Para cuidar una taza personalizada y conservar su imagen, lo más importante es respetar las instrucciones del modelo, limpiar sin abrasivos y evitar golpes y roces. No todas las tazas con foto admiten los mismos cuidados: en las de cerámica y vintage metálicas de Stikets que encontrarás en esta guía, la ficha indica «no apta para lavavajillas».
La rutina puede ser sencilla: lavado a mano con un utensilio suave, aclarado y secado cuidadosos. No hace falta añadir tratamientos caseros ni productos para «proteger» la impresión.
Lava a mano sin frotar la imagen con fuerza
Usa agua templada, un lavavajillas a mano suave y una esponja no abrasiva. Para el exterior, elige la cara blanda de la esponja o un paño limpio. Evita estropajos metálicos, polvos de limpieza y rascadores: una mancha no justifica atacar la superficie donde está la fotografía.
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Si quedan restos de café, té o cacao, ablandarlos facilita la limpieza. No confundas una marca interior con una pérdida de color de la impresión exterior: son problemas distintos y no se solucionan aumentando la presión sobre el dibujo.
- Retira los restos de bebida cuando la taza haya perdido el calor intenso.
- Si hay residuos adheridos, pon un poco de agua templada con detergente suave en el interior para ablandarlos.
- Limpia suavemente el interior, el borde, el asa y el exterior, sin raspar la imagen.
- Aclara bien y seca con un paño suave antes de guardarla.

Comprueba el calor que admite cada modelo
Ser de cerámica no confirma por sí solo que una taza sea apta para microondas. Debes comprobar también las indicaciones de la pieza terminada y su decoración. La ficha de la taza de cerámica con foto y nombre enlazada más abajo no confirma ese uso; consúltalo antes de calentarla directamente.
La taza vintage metálica no debe introducirse en el microondas. Además, evita los cambios bruscos de temperatura, como pasar una taza de cerámica muy caliente bajo agua fría. Este cuidado protege la pieza; no equivale a una garantía de duración de la imagen.
Guárdala sin golpes ni contacto forzado
Reserva un lugar estable en el armario y deja espacio suficiente para coger el asa. Si dos tazas solo caben apretadas, al sacarlas pueden rozarse o golpearse. Evita encajarlas unas dentro de otras si no están diseñadas para apilarse.
Para llevarla a la oficina, envuélvela en un material suave y sepárala de llaves, cubiertos u otros objetos duros. Al secarla, no la dejes en un equilibrio precario sobre el borde del fregadero. Son pequeños cambios de uso que ayudan a cuidar tanto la decoración como el borde y el asa.
Elige la taza también por su mantenimiento
En las tazas personalizadas con foto de Stikets, conviene revisar la ficha concreta antes de escoger el diseño. La taza de cerámica con foto y nombre tiene 300 ml de capacidad y opciones de color para el asa y el interior. La taza vintage metálica con foto y nombre tiene acabado esmaltado y borde plateado.
Ambas requieren lavado a mano. Si buscas una taza para un lugar donde toda la vajilla entra automáticamente en el lavavajillas, ten en cuenta ese hábito antes de encargarla. Al regalarla, acompaña el detalle con las indicaciones de cuidado para que la otra persona sepa cómo tratarla desde el primer día.

Dos situaciones cotidianas que conviene resolver bien
La taza se queda en la cocina compartida del trabajo. Para evitar que otra persona la meta en el lavavajillas por costumbre, lávala después de usarla y guárdala en tu sitio. Así el cuidado no depende de que todos conozcan sus instrucciones.
Queda un cerco de café después de varias horas. Empieza ablandando el residuo y limpiando con suavidad. Si no sale, pregunta por un método compatible con el modelo antes de probar mezclas o productos más agresivos. Una recomendación válida para una taza sin decorar no tiene por qué serlo para una personalizada.
Si la imagen empieza a perder color
No intentes recuperarla puliendo la superficie ni aplicando barnices domésticos. Haz una foto del cambio y consulta con atención al cliente, indicando el modelo y cómo lo has lavado. Sin revisar la pieza, no conviene atribuir el desgaste a una única causa ni prometer que se puede revertir.

La mejor rutina es la que puedes mantener a diario y coincide con la ficha de tu taza: limpieza suave, temperatura adecuada y un lugar donde no reciba golpes. Cuidar la imagen empieza por tratar bien el objeto que la lleva.
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